Convence en 90 segundos, no sabes si dispones de más tiempo

“Flipante quién te ha visto y quién te ve”   La Fuga

“Cuando caes bien, la gente ve lo mejor de ti. Cuando caes mal, tiende a ver lo peor”  Muldoon

Envíamos correos electrónicos, publicamos anuncios y proyectos en facebook, buscamos contactos en linkedin pero, ¿sabes cuál es la forma más barata y eficaz de conectar con los demás y, por lo tanto, de vender nuestro proyecto? Mirar a los ojos. Es fácil, ¿verdad? ¿E intuyes por qué? Porque sugiere que eres sincero y te interesas por ellos.
Entonces, me pregunto: ¿por qué lo hacemos tan poco? Miedo, desconfianza, autoestima baja…La verdad es que las respuestas pueden ser muchas pero el resultado es el mismo: perdemos oportunidades y todos sabemos que hay trenes que pasan sólo una vez en la vida. Oportunidades en lo personal y en lo laboral. ¿ Hasta cuándo vas a estar dispuesto a perder oportunidades y reprocharte lo que no hiciste?

Hoy te presento las “Leyes de Muldoon”, en donde se reformula que el fracaso no existe, sólo existe la reacción. Son tres y son muy sencillas:

La primera Ley de Muldoon: cuando conozcas a alguien, míralo a los ojos y sonríe. ¿Qué caso harías a un sexólogo que diese su clase mirando al suelo o que al entrar en su despacho no despegase los ojos de la pantalla del ordenador? Perderías interés en el profesional y te irías.
El contacto visual es uno de los canales no verbales más importantes que tenemos para comunicarnos. Nuestro mensaje va allá donde va nuestra voz, y la voz va donde manda nuestro ojos. Por eso, solemos pedir a las parejas que se miren a los ojos cuando quieran y necesiten hablarse. Un email o un WhatsApp no puede sustituir a una conversación con una mirada en directo.

La mirada no es la única pista social que tenemos para ofrecer, disponemos también de la sonrisa. Una sonrisa a quien te mira les viene a decir que eres cercano, asequible, feliz y que te sientes seguro de ti mismo.

La segunda Ley de Muldoon: cuando quieras que tengan la sensación de que ya te conocen, actúa como un camaleón. ¿Camaleón dirás? Sí, lo que se pretende con esta técnica es sincronizarnos con la persona que tenemos en frente. Se llama sincronía límbica y está conectada con el cerebro. ¿Qué sucede si alguien nos sonríe? Que respondemos con una sonrisa, ¿y si alguien cuando le estamos contando uno de nuestros proyectos muestra interés corporalmente, acercándose más a nosotros? Que estamos mucho más predispuestos a seguir contando nuestros sueños. Aprendemos por imitación desde que somos bebés y nos sincronizamos con los estilos físicos y emocionales de los que nos rodean, por eso solemos adaptarnos a las circunstancias lo cuál nos hace sentirnos más cómodos. Como profesionales debemos saber a qué “target” o mercado objetivo queremos aproximarnos.

La tercera Ley de Muldoon: capta la imaginación y captarás el corazón. Nuestra racionalidad nunca compra, compra la emoción a la que llegamos por la imaginación. Luego la racionalidad nos permitirá convencernos que hicimos bien en la decisión que tomamos previamente. A modo de ejemplo, ¿creéis que un hombre con disfunción eréctil necesita saber cuales son las técnicas sexológicas o la farmacología que debe de tomarse para recuperar la erección o, por el contrario, contratará nuestros servicios cuando le expliquemos el resultado de comenzar la terapia? Cuando luego perciba en él sus resultados, su erección, justificará que el precio que pagó por las sesiones era el oportuna. Siempre y cuando, claro está, que termine recuperando la turgencia de sus expectativas.

Hoy te propongo dos pequeños ejercicios: uno de ellos es que trates de hablar a la gente mirándole a los ojos, incluso que, según te cruces con ellos, trates de averiguar de que color los tienen. Eso facilitará que te acerques lo suficiente y ganes en confianza y aplomo en la conversación; el segundo plantéatelo sólo si te cuesta sonreír o si pareces falso cuando sonríes. En este caso, ponte todos los días durante 5 minutos enfrente del espejo, como a unos 25 centímetros, y repite tres veces en voz alta: “ ESTUPENDO, ESTUPENDO, ESTUPENDO”. Hazlo incorporando distintas variaciones: desde con cara de enfado, con tartamudez, gritando o hablando en susurro. Al final, perderás la seriedad y te reirás. Así, cuando repitas la hazaña, antes de entrar en una reunión dónde puedes jugártelo todo en 90 segundos, lo primero que se te verá será la sonrisa. Suerte y convence.

Rosa Montaña

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!