¿Necesito una tarjeta de presentación?

“El fracaso es simplemente una nueva oportunidad de empezar de nuevo, está vez de forma más inteligente”  Henry Ford

¿Aún no tienes tu tarjeta de presentación? Algunos especialistas de marketing te dirán que dicho formato de publicidad es más propio del siglo XX y que está obsoleto en la actualidad. La verdad es que nunca sabes a quién vas a conocer ni cuándo; o qué puertas puede abrirte, de una forma directa o indirecta, esa persona que acabas de conocer. ¡Qué mínimo que poder intercambiar tu número de teléfono para mantener el contacto!
Ya sé que vas a decirme que siempre puedes apuntarlo en el móvil, ese en el que siempre tienes batería, o en un trozo de papel. ¿De verdad? ¡La de números que perdí recordando que esta vez sí guardaría el trozo de servilleta!
Si quieres demostrar al que tienes delante que eres un profesional, deberás mantener las formalidades socialmente aceptadas.
Una tarjeta dice mucho del carácter de la persona o del profesional al que representa. Puede mostrar frialdad o cercanía, inseguridad o autoestima alta, seriedad o júbilo, informa acerca de los campos de competencia de su dueño, etcétera. Una tarjeta habla de ti y te otorga la primera oportunidad de contacto.

Me imagino que según creces como sexólogo vas inclinándote más por aquellas ramas de la sexología que te atraen más (educación, terapia..). Intuyo que tus mañas, incluso tus modos, se han modificando con el perfeccionamiento de tu formación y es muy probable que tus sueños se van perfilando a base de tener las barbas chamuscadas por los reveses de la vida. ¿Cómo va a tener, entonces, tu tarjeta el mismo aspecto que cuando comenzaste? ¿Acaso tú no has cambiado?

Si aún no tienes tarjeta o te replanteas un cambio, no necesitas ser diseñador gráfico para hacer una primera intentona. Personalmente, yo uso la web “Vistaprint”, pero seguro que hay miles de webs similares. Esta página en concreto me resulta sencilla de utilizar. Además, tiene una gran diversidad de modelos, te permite modificar las tonalidades y son bastante rápidos en la entrega (a la par que económicos). No necesitas hacer muchas. Puede que te canses de ella antes de agotarlas todas o no termines de identificarte con dicha tarjeta una vez que la tengas entre tus manos. Por estos motivos, si es menor el volumen de tarjetas impresas, te será más sencillo realizar un reajuste de tu marca.

Unos truquillos para triunfar con tu tarjeta:

Primero: trata de ser original, que el primer vistazo no le sea indiferente a nadie. Personalmente, me fijo más en las tarjetas elegantes y sencillas, pero esto es algo muy personal. Evita que se parezca mucho a la de otros profesionales ya que corres el peligro de que termine escondida en algún recoveco de la cartera.

Segundo: no pongas todo lo que haces, a veces “menos” es “más”. En ocasiones pecamos (yo también entono el “mea culpa”) de poner un exceso de información, por ejemplo: “educación y asesoramiento sexual, terapia sexual y de pareja…”¿No se supone que la propia palabra “sexología” engloba todas las actividades anteriormente citadas? ¿Por qué no simplemente escribir en la tarjeta “sexólogo/a”? Yo te lo diré. Porque aún tienes miedo a que la gente no entienda lo que implica la profesión y entienda “follólogo” con la consiguiente charlotada. Por eso, escribir toda la ristra de “titulitis” parecería que te otorga empaque. Míralo por el lado positivo, poner como texto “sexólogo” te permitirá unos minutos para explicar con más profundidad qué haces como profesional y quiénes son tus posibles usuarios cuando te pregunten con curiosidad. O, por el contrario, puedes adelantarte y explicarlo por si le fuera menester no cuestionárselo. Eso sí, si alguien te interroga sobre lo que te dedicas, ¿sabrías explicarlo en menos de un minuto?

Tercero: debe aparecer tu número de teléfono y tu correo electrónico. ¿Utilizas un email con asiduidad? Muchos contactos iniciales prefieren un contacto más diferido. Si te escriben, contéstales cordialmente y trata de no dar un precio por email. Pídeles un número de teléfono para poder contactar u ofrece el tuyo para que te expliquen personalmente que les sucede o no cuáles son sus necesidades para ver si puedes cubrirlas. Si alguien quiere saber sólo lo que cobras y no cómo trabajas lo más posible es que no sea “cliente target”, así que no te preocupes. Está buscando el “sexólogo de oferta”, el que se lo haga más barato. Recuerda que ya hablé de ello en otro artículo: no debes competir en los precios sino en lo que ofreces.

Cuarto: si te dedicas a terapia y tu centro está dado de alta en el registro sanitario, debes poner el número de registro, de modo que quede identificado. Primero, porque es una forma de publicidad; segundo, porque de acuerdo con la ley sanitaria ( articulo 4 letra h, del Decreto 49/2005, de 23 de junio) estás obligado; y tercero, porque le da cierto caché. Informas al resto que tienes todos los papeles en regla.

Quinto: no plastifiques el reverso. Son muchas las personas, yo la primera, que para recordar algo especifico escriben por detrás para la próxima vez que lo vean, máxime cuando se reciben en un mismo día varías tarjetas como por ejemplo en un congreso o en un desayuno de networking.

¿Deberías escribir más información? Por ejemplo:

-¿El cargo que sustentas en la empresa? Depende. Todo tiene sus pros y su contras, tendrás que decidirlo tú. Escribir el cargo en la tarjeta puede facilitarte el acceso a responsables de otros centros educativos, o por el contrario alejarte ante un cliente en terapia por intimidación frente a un status. Aunque por un precio módico, ¿por qué no imprimir dos versiones? ¿Acaso nos vestimos con lo mismo cuando vamos a la playa que cuando asistimos a una boda?

-¿Pondrías el lugar donde desempeñas tu labor? ¿Quieres que identifiquen el lugar? Entonces, sí. Pero si trabajas en Madrid, por ejemplo, y aún no tienes un centro de terapia propio, quizás te interese más poner las zonas en las que trabajas y no un centro en concreto. Esto te dará más libertad en el caso de que te plantees alquilar un despacho por horas y aumentar, así, tus posibilidades de crecimiento. En el caso de que ofrezcas realizar terapia online, si te cierras a un sitio presencial podrías alejarles de la idea que aceptas otros formatos de terapia.

Espero que haya podido aclarar alguna de tus dudas sobre este tema, si es que las tenias, y te animes a personalizar la tuya. En mi carrera llevo ya siete, pero no hay octava mala, ¿no?

Rosa Montaña

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