¿Y si no lo consigo…?

“Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”
Steve Jobs

¿Qué pasa si trato de luchar por mi sueño y no lo consigo? ¿Y si abro una consulta y no van clientes? ¿Y si traspedir ayuda a mis padres tengo que decirles que no funcionó?

Seguramente, alguna vez te levantaste con el pie izquierdo y comenzaste a dar vueltas a al coco pensando en los “y si no…” hasta verte envuelto entre un millón de posibles fatalidades que te harán plantearte si merece la pena levantarte de la cama, temiendo no poder hacer para mejorar la situación. Suena como el cuento de la lechera pero invertido, ¿no crees?

Esos pequeños intrusos que interfieren en tus pensamientos tienen nombre y se llaman “MIEDOS”. Los miedos son, casi todos, adquiridos. Sólo existe un miedo congénito y es el miedo a la altura. Todos tenemos miedos, por lo que tú y yo no vamos a librarnos de ellos. Lo que sí que puede diferir es el objeto o la acción de nuestro temor.

Muro con la pintada: "No tengas miedo a fallar, ten miedo a no intentarlo"

Hay cinco tipos de miedos: a no llegar a fin de mes, al rechazo social, al fracaso, a perder el poder y al cambio.

Con el paso de los años más de uno han llamado a mi puerta y, quizás, me atrevería a insinuar que son miedos pululantes y cambiantes a lo largo de la biografía de un sexólogo. Desde el novel sexólogo al sexólogo de renombre nacional e internacional, todos pueden ser presas fáciles si se dejan engatusar por la reiterada melodía que tararea a un gran porcentaje de la población.

Miedo a no llegar a fin de mes: ¿cuántos cursos debo impartir o cuántos pacientes tengo que ver para cubrir mis gastos y pagarme un sueldo? Arrancar con un proyecto y no ver los números esperados desde el minuto cero nos intranquiliza y nos muestra fantasmas donde no los hay. No te despistes y te entretengas por el camino del dinero fácil. Todo aquello que hagas y que no puedas relacionar directamente con tu proyecto sólo te hará perder el tiempo. Los resultados siempre llegan, pero a veces hay que sembrar durante mucho tiempo para cosechar los frutos.
No tengas prisa, esta carrera la ganarás con mucha persistencia y pinceladas de paciencia.

Miedo al rechazo social: ¿por qué necesitamos gustarle a todo el mundo? No lo sé, lo que sí sé es que cometemos el error de intentar gustar a “todos” con demasiada frecuencia. Todo, absolutamente todo lo que hagas en tu vida y en tu proyecto tendrá retractores. Asúmelo y no luches contra ello. Ten la suficiente madurez para escuchar las críticas y luego contestar: “agradezco tu interés, reflexionaré tus palabras y tomaré mis decisiones”, pero nunca te infravalores por las palabras de nadie.

Miedo al fracaso: ¿qué entiendes por el fracaso? ¿No conseguir lo que esperabas lograr en el instante que habías pensado lograrlo? Uno sólo fracasa si no lucha por lo que desea, si no lo intenta, si se queda en su zona de confort. El resto son tropiezos que se revisan, se analizan y se corrigen. Y, en el caso que no valgan, se desechan. Sólo quien ha tenido muchos fracasos alcanzará el éxito.

Miedo a perder el poder: ¿por qué nos aterra creer que alguien nos levantará de la silla en la que hemos aposentado temporalmente nuestros traseros? Es agotador estar evitando mostrar continuamente nuestros proyectos por si otro los copia. En el fondo, ¿has pensado que, si finamente nos copian, es porque la idea es buena? Vívelo como un elogio y enseña lo poco o mucho que sepas a quien quiera aprender. Es más fácil llegar a la meta si se trabaja en equipo, que haciéndolo solo.

Miedo al cambio: más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. ¿Escuchaste alguna vez este refrán? Cada vez estoy más convencida que lo dijo alguien a quien le paralizaba saber que su mundo podría cambiar y, con sus palabras, calmó su conciencia pretendiendo que si él o ella no podía, nadie debería atreverse. Los cambios significan movimiento, huida de lo estático. Si no nos movemos, ya estamos muertos. Y hay demasiados muertos vivientes como para incrementar la lista de adscritos.

¿Quién dijo miedo? Carpe diem

Rosa Montaña

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