10 MINI HÁBITOS PARA SER UN SEXÓLOGO DE ÉXITO

“Mis deseos son órdenes para mí”
Oscar Wilde

¿Te levantas siempre a la misma hora aunque te hayas acostado más tarde?
¿Ves la tele sentado en el mismo lado del sofá?
¿Prefieres ducharte nada más levantarte o cuando te vas a la cama?

La mayoría de las veces no piensas lo que haces porque ya estás acostumbrado a hacerlo de ese modo. Has instaurado un hábito para cada acción, una práctica habitual de manera que tu cerebro no tiene que pensar, solamente actuar. ¿Cuántos hábitos tienes en tu vida? Fumar, beber cerveza, pasear dos horas diarias, lavarte los dientes después de cada comida, dormir sin bragas… ¡Seguro que tienes múltiples hábitos y, posiblemente, algunos más saludables que otros! Los hábitos “buenos” como: leer un libro por semana, escribir cada semana un artículo, realizar una hora de ejercicio diario o reírte a carcajadas en una reunión de amigos pueden lanzarte al éxito con tu empresa (que te recuerdo que es VIVIR DE LA SEXOLOGÍA). En cambio, los hábitos perniciosos como: fumar como una chimenea, esperar sentado a que te ofrezcan el proyecto de tus sueños o esconder una idea creativa por el temor a que te la roben, sólo pueden conducirte al fracaso y, como mucho, a sobrevivir de tu profesión.
Si quieres cambiar tu vida de una forma radical porque no te gusta o simplemente no estás contento con ella, te va a resultar muy difícil, casi imposible. ¡Atrévete a transformar tu vida y tu profesión más lenta y gradualmente, con la adquisición de “mini hábitos”: pequeñas acciones que remodelen tu vida desde el interior para que puedas ver los resultados desde el exterior!

Escalones: Pensamiento, sentimiento, acción, resultado

Esta semana te propongo solamente diez, pero se podrían multiplicar por otros diez fácilmente. Aunque como diría mi abuela: ”de grandes cenas están las sepulturas llenas”. Así que vamos poco a poco para evitar los atracones.

1-Haz lo que te vuelva loco.
Vive para y haz aquello que te apasione. Que no sientas nunca más que tienes que trabajar o que estás perdiendo el tiempo. Cuando haces lo que deseas, el tiempo vuela y todos tus esfuerzos tienen recompensa; hay una motivación para levantarse cada mañana y las sábanas, entonces, no te atrapan por las mañanas. Si has llegado hasta aquí, y aún sigues leyendo, estoy segura de que la sexología te vuelve loco. Así que no dejes que nadie te “cure” de lo que esperemos sea tu estado mental permanentemente alterado.

2-Mejora cada día, no te conformes.
Potencia tus fortalezas y delega tus debilidades. ¿Sabes lo que es una matriz DAFO? Es una herramienta cualitativa muy difundida en el ámbito empresarial por su simpleza y su gran poder de planificación estratégica. Habla de tus Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Por cierto, no confundas tus fortalezas y tus debilidades (cualidades positivas o negativas que dependen sólo de ti) con las oportunidades y las amenazas (situaciones positivas o negativas que dependen del entorno y de las circunstancias externas). Otro día, si quieres, hablamos más tranquilamente de esta práctica herramienta.
Busca siempre la excelencia y huye del perfeccionismo, ya que la perfección no existe y perseguirla sólo te puede llevar al fracaso. Da lo mejor de ti en cada momento de tu vida: en tus proyectos, en tus clases o en el transcurso de una terapia de pareja. Sólo así alcanzarás la excelencia.

3-Practica, practica y practica.
Todos los sexólogos a los que admiras y viven de la sexología partieron de la casilla de salida. No poseían un talento al nacer, sino que lo desarrollaron a partir de una práctica apasionada e incansable. Por eso, te recomiendo que leas cada día algún libro que te aporte conocimientos prácticos y teóricos, que veas vídeos, que ensayes tu presentación delante del espejo o que grabes tus sesiones terapéuticas para que luego puedas corregirlas o se las enseñes a un supervisor. Sobre todo, sigue adelante: algún día, llegarás tan alto como tus maestros y serás tú el que enseñes a otros.

4-Pon atención en los problemas del día a día que te rodean y trata de ofrecerles una solución.
Cuando encuentres la solución, cuéntasela a los demás: estarán deseosos de escucharte. Me da igual el tema: educación, asesoramiento o terapia. Ponte las gafas de los superpoderes y fíjate en otras realidades. A veces, el truco es mirar a los problemas desde diferentes perspectivas, sin tener que estar justo encima, desde una posición que no te esté afectando. Es decir, conseguir que se convierta en un tema sobre el que tú puedas actuar con total objetividad.

5-Quita el freno de mano.
Atrévete a conducir hacia el objetivo de tu vida. Nunca pienses en lo que te da miedo, sino en aquello que realmente deseas. Los miedos te paralizan; los deseos te infunden la energía que precisas. Arranca tu motor sin esperar a las aprobaciones de los demás. Es posible que no las recibas nunca o no de la forma que a ti te gustaría. Recuerda que nadie sabe mejor que tú qué es lo que te conviene en cada momento de tu vida. Pisa el acelerador y sube las revoluciones desde el minuto uno.

6-Conoce tus propósitos y, después, haz lo que sea necesario para conseguirlos.
Para ello necesitarás un lápiz y papel. Siéntate tranquilo y reflexiona sobre ellos. Trata de escribir tres objetivos personales y dos profesionales para cumplir en un periodo inferior a un año. ¡Recuerda que los objetivos deben ser del tipo “SMART” ( específicos, medibles, alcanzables, retadores y temporales)! Si te cuesta mucho encontrarlos, es que estás pensando en objetivos poco concretos, como “ser feliz”. Trata de ser más específico, por ejemplo: “quiero pasar consulta a cuatro casos nuevos a la semana, y revisarlos cada quince días”.

7-Celebra tus éxitos.
Los errores exigen corrección, los éxitos celebración. Celebra todo aquello que consigas, por mínimo que te parezca, con la gente que quieres, contigo a solas, o con tu equipo. Los éxitos vienen acompañados de nuevos éxitos, te transmiten positividad. ¿Has visto alguna vez un partido de fútbol? Cuando un jugador marca un gol, lo celebra con sus compañeros, con el entrenador y con el público. ¿Significa eso que los rivales no le van a marcar ningún otro gol a su equipo o que ellos van a ganar el partido? No, ni mucho menos. Sólo celebran la alegría de su pequeño éxito.

8-Nunca te rindas.
Thomas Edison decía: “Muchos de los fracasos de la vida suceden porque la gente no se da cuenta de lo cerca que está del éxito cuando se retira”. El fracaso suele ser sólo un resultado provisional e inacabado que necesita algo más de tiempo y dedicación. Ante los errores puedes actuar de dos modos: buscar culpables y miles de excusas; o rebuscar entre los resultados negativos hasta encontrar algo positivo y aferrarte a ello. ¿Cuál vas a elegir tú?

9-“Actua como si… “.
Antes de llegar a los resultados que buscamos, debemos de actuar como si ya los hubiéramos conseguido. Para ello, es necesario que antes de nada lo pensemos y lo sintamos. Se trata de llevar a cabo la fórmula del “Proceso de Manifestación”, que se enuncia con las siglas “PSAR” (pensamientos, sentimientos, acciones y resultados). Primero: piensa qué quieres ser cómo sexólogo. Segundo: si conoces a alguno que admires, trata de hablar con él o ella y siéntete como crees que ellos lo harían. Vete a ver despachos, ponte en la tarima de un aula y percibe lo que siente tu organismo. Tercero: actúa como si ya lo hubieras logrado. Por último: recoge tus resultados.

10-Toma decisiones difíciles.
Cada profesional es el resultado de la suma de las decisiones difíciles tomadas en su vida. No dejes para mañana aquello que puedas decidir o hacer hoy. Haz, incluso antes que nada, todo aquello que te de pereza y quítatelo cuanto antes de en medio. Y si lo haces, hazlo por ti. Que nunca tus acciones sean consecuencia de los miedos o las presiones sociales del resto. Conviértete en coleccionista de decisiones difíciles y aprende a tomar aquellas que cambiarán tu vida.

Hoy, al finalizar estas líneas, estoy segura de que he practicado estos diez mini hábitos. Ahora, te toca a ti. Y recuerda, si sólo lees los consejos y piensas “están bien, quizás algún día los ponga en práctica”, no te valdrán para nada. Así que actúa.

¡Feliz semana!

Rosa Montaña

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!